Un día nos llamaron (el Laboratorio de Restauración Ecológica (LRE) del Instituto de Biología de la UNAM) para que hiciéramos unos “videos participativos” en Xochimilco.
La idea de este producto es que no sea un fin en sí mismos (eso depende del resultado), sino que sea el pretexto para, por un lado, propiciar un proceso reflexivo, y por otro, abrir una puerta de comunicación con los participantes: conocerlos.

Como suele suceder, el proceso para construir estos “videos participativos” devino en la identificación de varios actores sociales -habitantes todos ellos de los barrios que colindan con los canales de Xochimilco-, y el tipo de labor que realizan para el Rescate Ecológico de los Canales de Xochimilco.
Pudimos ver que los dos grupos de pescadores que trabajaban para el proyecto del LRE -pesca intensiva de mojarra tilapia, un pez que a decir de ciertos investigadores se ha convertido en una auténtica plaga que pone en riesgo la existencia de otras especies, como el ajolote-; también trabajaban para otros programas de conservación, financiados directamente por la Delegación o alguna oficina dependiente de ésta. Los programas, decididos en tiempo, forma y presupuesto por autoridades y especialistas son: limpieza de canales (basura y lirio acuático), construcción de bordes de las chinampas, capacitaciones y la tala de árboles infectados entre otros.
Uno de estos grupos de pescadores, integrado en su mayoría por habitantes del barrio de La Santísima, nos invitó a participar en algunas festividades y actividades locales -integradoras en términos de comunidad-, como son la procesión de la Virgen de Xaltocan, algunos convivios y la celebración del miércoles de ceniza.
Este mismo grupo nos confirmó la presencia y acción de una organización local de la cual ya nos habíamos informado: Umbral Axochiatl A.C. Se trata de una asociación dedicada a la conservación y reproducción del ajolote, a la promoción entre los vecinos de la limpieza de los canales, a mantener vivas las tradiciones que hablan de “una cultura del agua”, como son la práctica del remo autóctono y la preservación de técnicas y cultivos locales, así como a explorar la posibilidad de detonar el ecoturismo o turismo vivencial. Pudimos comprobar que esta organización mantiene su labor independientemente del apoyo externo que pudiera recibir. Es decir que, aunque sea de manera precaria, siguen trabajando.

Umbral, a su vez, nos presentó a distintos grupos y asociaciones (formales e informales) que van por la misma senda. Fue así como conocimos a los vecinos que limpian canales en jornadas domingueras que terminan con una comida común donde se discute la problemática de Xochimilco, a los distintos grupos y clubes de barrio que practican las competencias de remo autóctono y a distintos grupos de jóvenes y adolescentes.
El otro grupo de pescadores nos presentó a organizaciones y personas que han logrado construir infraestructura de carácter turístico y recreativo, como son Voces del Agua y el embarcadero de la agrupación Mixmani. Estos dos casos gozaron con el apoyo de programas federales o locales.
Una constante que identificamos es que, fuera de las iniciativas vecinales para limpiar los canales, la práctica del remo autóctono, el rescate de técnicas y cultivos tradicionales o la labor de conservación del ajolote, los habitantes de la zona canalera participan en actividades de conservación en calidad de asalariados, sin prestaciones y mucho menos algún tipo de estabilidad laboral. Se trata de empleos temporales de muy bajo ingreso.

Las acciones e iniciativas de conservación o de proyectos económicos propios, puramente locales, no cuentan con apoyo presupuestal ni autonomía de gestión de ningún tipo o quedan, de plano, relegadas por los mismos habitantes de la zona debido a que tienen que conseguir actividades que cubran sus necesidades mínimas vitales.
Cabe señalar que estas iniciativas locales son, precisamente, las únicas que pueden garantizar un compromiso y permanencia a lo largo del tiempo. Son las únicas que pueden convertirse en costumbres comunitarias y que promuevan una actitud proactiva de los habitantes de la zona. Incluso son las que pueden devenir en actividades productivas si se les brindan los servicios adecuados. Se trata de actividades con un gran potencial generador de ingresos y crecimiento económico interno. Finalmente, estas acciones se circunscriben, curiosamente, dentro de la anhelada sustentabilidad. Apoyarlas es invertir en muchos casos de éxito y, a final de cuentas, en el Rescate y Conservación de los Canales de Xochimilco.

Marenco, Locht & Jhon Comunicación ha establecido un diálogo con estas y otras iniciativas, como las que detonaron los colaboradores del CIBAC (UAM-Xochimilco) con los remeros agrupados en la Unión de Remeros, con el fin de buscar el mejor camino para iniciar una campaña de visibilidad en la que se muestre a las organizaciones y agrupaciones que han tomado la iniciativa, que están avanzando y que, por lo mismo, están en condiciones de invitar a otros actores del sector ciudadano y privado para que se sumen, de manera directa y sin intermediarios, al Rescate y Conservación de una Cultura del Agua.
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